La expansión de los centros de datos necesarios para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial se convirtió en un nuevo frente político en Estados Unidos a menos de dos meses de las elecciones de medio término, con un rechazo que atraviesa a votantes republicanos y demócratas.
Una encuesta de NBC News Decision Desk reveló que el 69% de los adultos consultados se opone a la construcción de centros de datos en sus comunidades, frente a un 31% que los respalda. Solo el 9% se definió como un firme partidario de tener este tipo de instalaciones cerca.
El rechazo coincide con una visión más cautelosa sobre la inteligencia artificial en general. El mismo estudio indicó que el 70% de los adultos estadounidenses está más preocupado que entusiasmado por el desarrollo de la IA, aunque existe una percepción más favorable sobre sus posibles aplicaciones en investigación científica y medicina.
Ante ese escenario, Build American AI, una organización vinculada al super PAC pro-IA Leading the Future, lanzó una campaña para intentar modificar la percepción pública sobre los centros de datos. El grupo comenzó a desplegar anuncios en Kansas, Ohio y Wisconsin y cuenta con alrededor de US$50 millones para impulsar su agenda y respaldar candidatos alineados con sus posiciones.
Otra encuesta encargada por Build American AI mostró un panorama más favorable para una posición intermedia: el 51% de los votantes afirmó que permitiría nuevos centros de datos si existe un acuerdo sobre los beneficios que aportarán a las comunidades locales, mientras que el 25% rechazó su construcción bajo cualquier circunstancia y el 11% respaldó su instalación en términos generales.
La presión electoral ya comenzó a modificar el discurso de dirigentes de ambos partidos. El gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, y el gobernador demócrata de Pensilvania, Josh Shapiro, se alinearon en las últimas semanas con algunas de las preocupaciones planteadas por los votantes, después de haber apoyado anteriormente la llegada de estos proyectos.
El presidente Donald Trump, en cambio, mantiene una defensa abierta de su expansión y considera a los centros de datos una pieza central de su agenda económica y tecnológica. Las preocupaciones por el consumo eléctrico y de agua, el impacto sobre las tarifas, el empleo y los beneficios económicos locales amenazan ahora con convertir la infraestructura de inteligencia artificial en uno de los temas inesperados de la recta final hacia las elecciones de noviembre.

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