El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, entregó regalos en efectivo de US$45.000 a tres integrantes de su círculo cercano en la Casa Blanca, según revelaron las declaraciones financieras de las funcionarias publicadas por la administración estadounidense.

Las beneficiarias fueron Natalie Harp, asistente ejecutiva del presidente; Margo Martin, asesora de comunicaciones; y Chamberlain Harris, subdirectora de Operaciones del Despacho Oval. Cada una declaró haber recibido de Trump un “regalo en efectivo por las fiestas”.

Las tres perciben salarios anuales de US$150.000 por sus cargos en la Casa Blanca, por lo que el obsequio equivale al 30% de esa remuneración. Además, Walt Nauta, director de Operaciones del Despacho Oval, informó haber recibido otros US$20.000 del mandatario. En total, los cuatro regalos ascendieron a US$155.000.

La Casa Blanca defendió los pagos y sostuvo que Trump mantiene desde hace años la costumbre de realizar regalos de Navidad a personas de su entorno, incluidos empleados y colaboradores tanto en el ámbito gubernamental como durante su actividad privada. Un portavoz aseguró que los obsequios no estuvieron relacionados con las funciones oficiales de los beneficiarios y que, por ese motivo, son compatibles con las normas legales y éticas aplicables.

Harp, de 35 años, es una de las colaboradoras que permanece habitualmente cerca del presidente. Se hizo conocida durante la campaña de 2024 como la “impresora humana” porque llevaba una impresora portátil para entregarle a Trump copias físicas de artículos periodísticos y publicaciones de redes sociales que el mandatario quería leer.

Martin, de 31 años, forma parte del equipo de comunicación y registra parte de las actividades cotidianas del presidente para su difusión en redes sociales. Trabaja con Trump desde su primera administración y continuó vinculada a su equipo durante los años en los que estuvo fuera de la Casa Blanca.

Harris, de 26 años, ocupa actualmente el cargo de subdirectora de Operaciones del Despacho Oval y también trabajó para Trump durante su primer mandato. Este año, el presidente la designó además como integrante de la Comisión de Bellas Artes de Estados Unidos, organismo federal que interviene en la revisión de proyectos de construcción en Washington.

La revelación abrió un debate sobre las normas éticas aplicables a este tipo de pagos. Mientras la Casa Blanca sostiene que se trató de regalos personales sin relación con las tareas gubernamentales, especialistas en ética consultados por medios estadounidenses cuestionaron que un superior entregue sumas de esa magnitud a empleados federales bajo su órbita.